6.- PRENSA, PROPAGANDA Y REPRESION:
Antes de seguir debemos, como ya es costumbre en este texto, intentar saber de qué hablamos:
"Cualquier control por "íntimo" que sea, necesita de una producción de legitimidad, conocimiento e información para justificar y mantener con efectividad su vigilancia. Se mantiene así sin recurrir en todo momento al castigo o a su amenaza, al miedo consciente. Es más productivo, en la mayoría de los casos, el miedo difuso, inconsciente, esa mezcla de ansiedad e incertidumbre de l@s dominad@s. La angustia no contradice en absoluto a la falsa sensación de libertad y felicidad. Las refuerza. Las religiones conocen la demoledora eficacia de la dependencia psíquica, emocional y cognoscitiva que se alimenta de dichas técnicas disciplinadoras. El control mediático es esencial para la producción de dependencia y de su falsa felicidad. La dependencia cognoscitiva, la aceptación acrítica, dogmática, de la "verdad", la que fuera, es objetivo prioritario del control mediático. Una vez arraigada la dependencia cognoscitiva, aceptada socialmente una "verdad", resulta muy difícil demostrar su falsedad y erradicarla".
De la misma forma en que al tratar de la represión insistíamos, aunque sin demostrarlo, que existe una experiencia histórica aplastante sobre la naturaleza de la represión --dentro de su correspondiente sistema-- que vertebra internamente a las formas concretas de represión activas en la realidad social, también ahora hay que insistir en que:
"Todos los datos confluyen en la relación de los media con las represiones. Hablamos en plural porque la propaganda de cada época azuza represiones adecuada a cada control, a su complejidad y diversidad. Las represiones no se mueven sólo en el plano consciente, ni tampoco en el del simple castigo o brutalidad. También se mueven en el mundo inconsciente, en los miedos y dependencias de la estructura psíquica de masas. Otras represiones se ejercitan en el ámbito del desvío, de la desactivación o integración funcional de deseos, tensiones y reivindicaciones, paralizándolas o satisfaciéndolas aparentemente. Por último, sólo una parte muy reducida de las represiones son físicas, activas, violentas, brutales. Estas últimas intervienen, por lo general, cuando las demás, las previas, han fracasado. Solamente entonces los poderes dan el tercer paso, el que va de del control-vigilancia, que son los dos primeros, a la represión o castigo violento, que es el tercero y supuestamente definitivo. Los poderes de cada época, salvo excepciones, han buscado primero trucos, trampas, mentiras, falsas reformas y concesiones vacías, terceras vías que se empantanan en la selva de la burocracia política, y después, o justo momentos antes de que la situación crítica fuera irreversible, han usado la violencia represiva abierta y pública".
¿Qué papel juega la prensa a lo largo de este proceso? No podemos extendernos en la respuesta, y por eso invitamos a la lectura de los dos textos que adjuntamos, aunque sí queremos decir que la prensa tiene a su vez varios niveles de incidencia y de presión alienadora, según las capas y franjas populares a las que quieran llegar. Quieran y a la vez necesiten porque la prensa no es sólo "afán de información" sino también "necesidad de vender la mercancía llamada noticia", puesto que hablamos de una industria cada vez más poderosa pero cada vez más competitiva y presionada por la tasa de beneficios. Ahora bien, esto no es todo ya que esa industria es, pese a su transnacionalización creciente y a su dependencia tecnoeconómica hacia las grandes corporaciones mundiales, pese a ello y por razones que no podemos explicar, sigue siendo "de cuna española", es decir, tiene directos intereses económicos y políticos en el mantenimiento tanto de su cota de mercado en España como en el mantenimiento de la "unidad nacional" de ese mercado.
Dependiendo de diversos factores, la prensa interviene con criterios diferentes y con programas, horarios y temáticas adecuadas a cada franja de audiencia, siempre buscando esos tres objetivos: audiencia, beneficio económico y control político. De toda esta complejidad, ahora nos interesa la diferencia que existe entre la demagogia maniquea y populista, gran nacionalista española, destinada al consumo de masas humanas en alto grado de pasividad mental, y la intervención más precisa sutil, la de los programas que además de buscar la llamada "creación de opinión", también quieren que esa "opinión" tenga algunas bases argumentales capaces de servir en la legitimación del españolismo militante y antieuskaldun. No podemos menospreciar la incidencia de los "argumentos" de algunos tertulianos, no de todos obviamente, pero sí de algunos y también de algunos artículos de prensa, y de algunos programas de televisión. Sería un error suicida menospreciar el conjunto de instrumentos que el Estado ha puesto en funcionamiento para fortalecer y ampliar la legitimación del españolismo reaccionario en las franjas sociales anteriormente descritas. Aunque en otros muchos sectores no son en absoluto necesarios ningún tipo de argumentos, tampoco podemos cometer el error de pensar que el españolismo no tiene capacidad argumentativa.
Es decir, tenemos que saber analizar la existencia de diversos instrumentos de manipulación mediática, unos simplones, burdos y zafios, conocidos por todos y que tienen a su disposición enormes cantidades de prensa de papel, de horas de radio y televisión, etc., es decir, la telebasura y la prensa sensacionalista, por ejemplo, pero:
"También actúan otros media más selectos. Son los creadores de opinión, que no mera ideología dominante. Toda sociedad tiene chamanes, sacerdotes, filósofos, intelectuales orgánicos aunque sean --cada vez más-- unos chapuceros ignorantes. Trabajan con instrumentos especiales, bancos y grandes empresas, consultings, clubes e instituciones privadas, editoriales de prensa, partidos y sindicatos, universidades, colegios mayores, ministerios y cuarteles, iglesias... Ellos, por lo general, no reducen esa opinión "culta" a la simpleza del pensamiento popular. Este trabajo lo hacen los media arriba vistos. Sí supervisan la vulgarización; juzgan la valía de la propaganda simplona del sensacionalismo. No interfieren en sus negocios excepto si incumplen su deber de justificadores del orden y excitadores de los castigos. La autonomía vigilada de los media es flexible según las coyunturas y necesidades del poder. Pero siempre hay límites infranqueables: la propiedad privada de los medios de producción y la lógica del beneficio, el patriarcado, la unidad del Estado y su monopolio de la violencia".
La importancia de estos especialistas en la manipulación aparece claramente en los momentos en los que se superan los límites infranqueables. Hay que partir del hecho de que la prensa no es sólo una industria cualquiera, sino que es un poder industrial con claras ramificaciones y conexiones políticas y sociales. Los grupos que dirigen la prensa están muy bien relacionados con los poderes políticos y militares porque ellos, la prensa, son un poder económico e ideológico. Por eso, cuando las luchas populares superan los límites, esos especialistas intervienen, e incluso lo hacen antes de que se superen esos límites, conforme la espiral de lucha y de represión van ascendiendo y la lucha va superando a la represión. Los ejemplos que demuestran esto sobran por todos los lados. En situaciones así es innegable la influencia de la prensa sensacionalista, basura y zafia, porque azuza el miedo y la reacción psicopolítica, los más bajos impulsos sociales autoritarios, el miedo a la libertad propia y ajena de las masas alienadas; pero esta realidad, que nunca debemos olvidar, tampoco nos debe llevar a desconocer el importante papel que juegan en esos momentos los "buenos comentaristas", los auténticos propagadores y legitimadores de los planes reaccionarios.
En las palabras del texto que estamos citando:
"Cuando se fuerza alguno de esos límites se activan los instrumentos propagandísticos adecuados al peligro. Cuando son varios los peligros, se centraliza aún más la propaganda, sube su virulencia, los creadores de opinión producen en serie y se movilizan más represiones. Cuando se cuestiona la totalidad de los límites, el sistema en sí mismo, el poder interviene con toda su brutalidad. Este esquema básico exige introducir, como hemos dicho en su momento, otras técnicas de integración, consenso, desmovilización, división, etc. Pero, en su quintaesencia, actúa tanto en las líneas básicas y aisladas de control-vigilancia-represión, como en las áreas más problemáticas y decisivas para la pervivencia del poder de la clase dominante, del capital como conjunto de relaciones sociales".
Otra de las tareas decisivas de los medios de propaganda es la de ocultar no solamente la gravedad y extensión de determinados problemas, sino los problemas mismos. Se dice que todo aquello que no aparece en la televisión es inexistente, y en cierta forma es verdad, sobre todo para los sectores sociales alienados, que rumian mentalmente sólo el alimento que les introduce la televisión y en menor medida la radio. En el texto que citamos se ponían los ejemplos de la invisibilización de la opresión del euskara y de otras muchas realidades:
"El capitalismo ha desarrollo una ingeniería psicosocial que oculta las represiones privadas, y sólo visualiza parte de la violencia represiva pública. El sistema se perfecciona en contextos de explotación patriarcal y nacional o racista. En estos casos aumenta la invisibilidad de las represiones por el interés objetivo y subjetivo de los explotadores. Un ejemplo crudo de la sistémica de factores e invisibilidad represiva es el ataque al euskara. La atención prestada al euskara es ínfima en relación a la creciente demanda popular. Esa ínfima atención se limita a lo costumbrista, arcaico, folclórico, al ghetto "privado", familiar, sin salir a la calle ni entrar a la producción social de valores de uso. Además, dicen, junto al inglés, el castellano es la "lengua del futuro", del trabajo, cultura y modernidad. El control mediático multiplica los ataques al euskara que realizan las instituciones y el poder español. Las declaraciones de los políticos son aireadas, justificadas y reforzadas si hiciera falta, pero se oculta toda información que beneficie al euskara.
Formalmente esta globalidad no es represiva. El euskara no sufre represión, en su marco tiene los mismos derechos que el castellano. Otro tanto sucede con reivindicaciones estratégicas de mujeres, vasc@s, kurd@s... que cuestionen la expropiación del excedente del opromid@ por el opresor. Importa poco demostrar que las leyes son parciales e injustas. El poder mediático silencia esa demostración y la dependencia cognoscitiva hace que sigan pensando en la verdad oficial, reforzada, encima, con los réditos que obtienen de la explotación de las mujeres, vasc@s, palestin@s... El que una parte de est@s colabore con esa dinámica confirma la veracidad de su falsa ilusión. L@s irreductibles e insobornables son inmediatamente calificad@s de peligro público. Todos los controles son activados para detectarl@s e identificarl@s. El poder mediático trabaja a tope para excomulgarl@s y aislarl@s. Las diversas policías y sistemas represivos concretos se vuelcan contra ell@s. Formalmente no existe represión alguna, sólo "movilización ciudadana" y "aislamiento pacífico y democrático" contra ell@s.
En la práctica sucede lo contrario. En una primera fase el control capitalista oculta la víctima, sea lepros@, tullid@, marginad@, bruj@, loc@, revolucionari@, independentista, feminista radical... En una segunda y definitiva fase los presenta en público. Antiguamente los controles y el poder necesitaban tenerlos en la calle, en la plaza desde el principio mismo. En el medievo, una ciudad o pueblo demostraba la efectividad de su sistema de orden con jaulas, picotas y elementos de tortura sitos en las puertas de sus murallas, a la vista de viajeros y desconocidos. La diferencia de ritmos y etapas nace del hecho de que el capitalismo dispone de mejores medios de control global por las razones descritas. Puede así mantener una mayor apariencia de libertad y democracia. Pero cuando la mecánica de orden queda obstruida por el apelotonamiento de las contradicciones, cuando los sumideros no evacuan los descontentos y estos se desbordan, el capital escenifica al Otr@, al Mal, al Peligro".
Para el Estado español el Mal y el Peligro, el Otro en el sentido de la absoluta e irreconciliable alteridad es en estos momentos Euskal Herria. Aunque en el fondo de lo que se denomina muy correctamente el "problema español" se agita, entre otros, la realidad insobornable de Euskal Herria como pueblo preexistente y exterior a España, no es menos cierto que su criminalización pública y oficial ha pasado por altibajos. Actualmente, Euskal Herria es para España el origen de todas sus desgracias y dolores, y la responsable de que su presente y su futuro no deslumbren al mundo entero, como pretenden los nacionalistas españoles. Sabemos que esto último es una mera baza propagandística porque la práctica internacional del bloque de clases dominante en el Estado es la de aceptar la supremacía del imperialismo norteamericano a escala planetaria, y del alemán a escala europea, plegándose fielmente a sus dictados. Pero, de puertas adentro, han construido una tramoya propagandística en la que Euskal Herria está atada en la picota inquisitorial esperando el castigo del Santo Oficio. Pues bien, para entender cómo se ha llegado a esta situación hay que recurrir además de a un análisis riguroso de los avances y progresos de la izquierda abertzale y en general del conjunto del pueblo trabajador vasco, también hay que emplear una teoría de la represión como la que aquí se ha intentado exponer.
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